El vehículo eléctrico permite reducir las emisiones contaminantes un 85%.

El mix energético español impulsa la movilidad eléctrica y sostenible.

Los gases de efecto invernadero producidos por los vehículos en las ciudades son uno de los focos más importantes de polución en nuestro planeta. Las altas concentraciones de estos residuos se acumulan en la atmosfera formando las ya conocidas “boinas” sobre las ciudades. Estos fenómenos son parte de nuestro día a día y afectan a nuestra salud, a la composición del aire y, en consecuencia, a nuestra calidad de vida. Es un problema al que la sociedad no puede hacer oídos sordos, pero que, durante muchos años, parecía carecer de una solución viable.

Actualmente, la movilidad eléctrica ha avanzado lo suficiente para erigir una alternativa viable, efectiva y, sobre todo, sostenible. Los avances técnicos han desarrollado tanto un producto respetuoso con el planeta como una infraestructura de generación de energía que se aproxima a la neutralidad. El caso español es un ejemplo del camino hacia las energías renovables, consiguiendo mejorar año a año la cifra de emisiones nocivas por cada kilovatio-hora producido. Este dato alcanzó su mínimo histórico en 2020, al situarse en 150 gramos de CO2 por Kwh (Comisión Nacional de Mercados y Competencia, 2020).

Al igual que un vehículo de combustión, emite gases de efecto invernadero así como otros compuestos tóxicos y las conocidas partículas de hollín. Un vehículo eléctrico no está exento de contaminar en su fase de creación de energía. En concreto, con los datos de 2020, un vehículo de baterías con un consumo promedio de 15 Kwh/100km emitirá una cifra próxima a los 23 gCO2/km. Este resultado mejora notablemente las cifras aportadas por un vehículo de combustión, siendo de cerca de 200 gCO2/km si tenemos en cuenta las emisiones directas como indirectas en la fabricación del combustible (Comisión Europea, Informe Well-to-Whells, 2020 y Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, Factores de Emisión, 2020).

Con estos resultados, se pone de manifiesto la eficacia y los beneficios de la creciente movilidad sostenible. Se trata de unos resultados muy positivos que generan ilusión a la hora de conseguir la tan deseada neutralidad de emisiones. Sin embargo, el trabajo aún no está completado. Se debe dar el último paso que permita a la población general acceder a un vehículo de estas características, pues su precio de adquisición sigue siendo el principal obstáculo que dificulta su comercialización.

Fuentes:

Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico – Página web

Comisión Nacional de Mercados y Competencia (CNMC) – Página web

Comisión Europea – Página web

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